Entremeses

Hermano Casio, babeas como un perro hambriento. Olfateas el plato bajo tus narices, Pero ¡Qué plato! Casio. Tus ojos se precipitan hacia el guiso como dos negras moscas. -“Un buen estofado de cebolla” dices, ¡Oh Casio desdichado! Un corazón enmugrecido y tierno como una manzana. Por las arterias te saludan los gusanos, que no han gozado tanto desde el último cadáver. Si hubiera un lugar para la desilusión, ¡pobre Casio! un lugar dónde la luz siempre fuera vespertina, ese lugar, Casio hermano, ese lugar sería tu alma.


 Irineo Leonel

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s