LARVA

La condición de la palabra antes de ser escrita es
semejante a la larva que se gesta en la crisálida. De forma intuitiva irrumpe en el universo de las formas y elabora un mensaje codificado que queda por determinar. Por eso la poesía intuitiva está aun por debajo de la forma, “larvando” su extraño destino, en el utópico limbo de la inconsistencia:

Larva I

Y La Luna está tan alta

en el Cielo
que ni la siento.
Mas no hay más testigo que ella
de mi causa.


¡Oh, Luna que prendes
como un sol oscuro
hasta la alborada!

Larva II.

Se manifestó la virgen
blanca como la aurora,
mas era una falsa blancura
pues aunque virgen, nunca fue pura.
Manchada me dejó la consciencia:
“alboroto místico” pero pegajoso.
¿Dónde irá la virgen palabra
con el estigma gravado?

Larva III

Extenuada por una soledad
de invierno,
hace tiempo que enmudece,
petrificada.
-¡Igual que una lagartija!-
Acunada sobre el cielo y
brillando como una perla
entre las entrañas
de la oscuridad.
Vive en el último agujero
de la ciudad,
en un rincón clandestino y
no es la única.
-¡Todas ellas igual de desorganizadas!
Se muerden entre espacios
de silencio bañadas por un aliento
que no sobrepasa
la intuición.
-¡Pobres palabras!
Nunca les ocurrirá nada
y nada habrá más puro 

como la matriz que las incuba.

Larva IV

Hay partes que no se dejan ver,
determinadas partes del ser.
Pero ahí están, revolviéndose,
como gusanos que escarban
bajo la piel. Sí, bajo esa fina capa,
tras ese velo roído
que supone la apariencia.

¿Dónde están ahora esas palabras huecas?
Mudas ante la esencia que les precede.
¡Mis pequeñas palabras!
endebles
como el junco frente al vendaval,
endebles,
pero resistentes.
Aún todas ellas vivirán de forma desgraciada
su fútil existencia, tras el torrente de luz
que las inspira y sostiene.
Pero el resto del tiempo,
¡Mis pequeñas palabras inservibles!
enfermarán de hipocondría en el limbo.

¿Qué vida les aguarda después de la palabra?
escupidas en el espacio absurdo del silencio
o inscritas en formas elementales
sobre distintas superficies que ya no dicen.

Pero estas pequeñas prostitutas del lenguaje,
ejercen aun mucho poder en el recuerdo.
Aún mudas como el rastro de un río,
aún ruinosas como todo lo despoblado,
volverán al recuerdo como la luz
que retorna a la noche de las eras.

Larva V: Belleza mortal

El abejorro se dispone
sobre el cáliz sexual
de la flor entreabierta
y se deleita del polen
que cubre el estambre…
Ahora entre sus fauces
se debate el moribundo,
Más fuerte es la pasión
con que fue atraído
por aquello de lo cual
ni el instinto le previno.

Larva VI: destino del tedio y el cuerpo de la palabra

En esta cueva se aboca al desastre
y mi espíritu yace tan lejos…
En aquella región profunda
como unas entrañas.
Allí los conceptos entallados vomitan sulfuro
y se descomponen enterrados
bajo las cloacas.

 

IRINEO LEONEL

 

 

 

 

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