2ºLA PARTE DE “E-LOY”

De camino atravesaron la plaza de los leones. Allí se toparon con el “Chatarras”, un individuo de edad madura, complexión atlética, y con la misma proporción de artista que de síndrome de Diógenes. Donde quiera que fuese, el “Chatarras” jamás se olvidaba de arrastrar consigo todo lo fastuoso de su obra: una escultura compuesta de elementos desechables, casi siempre chatarra, con formas tan ocurrentes y extrañas como complejos habían de ser los impulsos somáticos que avivaban su cerebro. La manera mediante la cual logra sostener de una sola pieza toda aquella cantidad ingente de basura solo el diablo lo sabe. Algunos decían que incluso dormía en ella, que era como su casa. Quizás por ello la mayoría, ignorantes, le consideraban un gitano de los de antaño. A Tano le encantaba esa obra, porque realmente un arte tomado tan enserio puede llegar a salvar a un hombre de su locura, y esta era según él la gran diferencia entre un loco y un artista; que el artista consagra toda su vida a la realización de un mismo proyecto. Pero como viene sucediendo de aquí a un tiempo, el arte solo prospera cuando contiene en sí el germen de lo comercial, porque visto está que este cochino mundo es un hangar de prostitución y de ahí que el chatarrero se cobre en sueldo la cruda indiferencia de los lagartos. Claro que este no era el caso de “E-loy”, al que pronto el lector tendrá el gusto de conocer, así como lo genuino de su trabajo artístico.  Dejando atrás al “Chatarras” continuaron descendiendo por la calle Doyagüe hasta la plaza de Carvajal. Bajando unas escaleras, a mano izquierda, entraron por una de las puertas que daban acceso a la “cueva”, una célebre cripta donde antiguamente se rumoreaba que se llevaban a cabo ciertas actividades ilícitas, especialmente de carácter satánico. En cambio, actualmente, los modernos la habían transformado en “Stadt-Galeri”, meca de sus aspiraciones como futuros artistas. El ambiente está notablemente cargado, la multitud se amontona por todas partes como ratas en un cubo de basura. No es extraño que en este tipo de eventos lleguen a congregarse las tribus sociales de la naturaleza más variopinta, hecho que viene determinado por la capacidad integradora de los centros comerciales. La primera “virtud” democrática ha sido esta de liquidar para siempre las ansias de una auténtica reivindicación, esas viejas movilizaciones pertenecen a un discurso podrido, al espejismo de una fantasmagórica ilusión. Al ciudadano de la sociedad de consumo le aguarda el mismo final que al héroe de una tragedia griega: jamás podrá escapar del infortunio que los dioses le tienen reservado. La segunda “virtud” democrática consiste en haber recuperado de la tragedia los elementos clave para convertirla en una comedia absurda; sobre todo, cuando el desarraigo del ciudadano se transforma, a través de las redes, en la crónica febril de los acontecimientos de su mediocre existencia.

⸻⸻¡Este tipo de aglomeraciones me produce claustrofobia, joder! Parece un centro comercial.

⸻¡Ey, querido, aparca tus excentricidades! ¿Acaso vas a quedarte fuera como en la puerta de los bares?

⸻⸻Pasa de él Clarí ⸻⸻dijo Cubillo⸻⸻ quiere sentirse especial, como si ello le diferenciara del resto… ⸻⸻mirando hacia Tano⸻⸻ ¿Crees que eres diferente al resto?

⸻⸻¡Todos formamos parte de la misma farándula! ⸻⸻.Repuso Clarí.

En este preciso instante, emergiendo de la multitud como el astro entre las montañas cuando la noche se retira, se presentó “E-loy” vestido de etiqueta, tal como la ocasión lo merece. Se ha recortado con milimétrica precisión su bigotillo y sus ojos brillan de la emoción tras sus gafas con forma de cristal ovalado. Dos pendientes de oro adornan sus pálidas orejillas, entre las cuales muestra una sonrisa tan esplendente que de solo mirarle a Tano se le revuelve el estómago. Lo cierto es que “E-loy” no es una persona que carezca de ciertos encantos, pues con la confianza que desbordaba su notoria autoestima, determinada especialmente por el reconocimiento y las críticas positivas de todos sus trabajos, le hacen suponer irresistible ante cualquier mujer. Esta combinación de elementos da como resultado lo que el propio Ortega consideraba “un hombre interesante”, y, en consecuencia, blanco al que apuntan todas las mujeres. Porque una mujer jamás podrá enamorarse de un hombre que no sea interesante, mucho menos si éste carece de fondos, pues como decía otro sabio, el prototipo del bohemio deja de resultar atractivo para la mujer a partir de los veinticuatro años.

⸻⸻¡Al fin llegasteis! ¡Ay, mis adorables complementos circunstanciales!

Esta era una de las grandes manías del artista, dando a entender que de esta forma aludía a su ingenio creativo, aplicaba el análisis morfosintáctico a toda forma viviente.

⸻⸻Bueno, tú no, bonita ⸻⸻dijo rodeando a Clarí por la cintura⸻⸻. Tu eres mi atributo, mi precioso atributo.

⸻¡Menudo imbécil! ⸻dijo Tano inclinándose hacia Sapito⸻⸻ Necesito una copa de esa… Uva del norte. ¿Tú no?

⸻⸻Pero Cubillo… ¡hiup!

⸻⸻¡A Cubillo que le den! Que se quede ahí con esos… ¡Bah! ⸻⸻.Tirando de la chaqueta a sapito lo arrastra hacia el interior de la cripta junto al puesto de Champán, que se encuentra frente a la sección de cuadros.

Desapareciendo de la escena la extraña pareja, a los que en broma muchos de sus amigos les llamaban David y Goliat, “E-loy” aprovechó entonces para sincerarse con Cubillo. Mientras agarra de la mano a Clarí, les dice:

⸻⸻¿Por qué habéis invitado a ese…sujeto elíptico? No soporto cómo me mira. Me hace sentir incómodo, como si me encontrara ante la misma inquisición. Además, cuando está borracho no es capaz de controlarse, ¡Es un bárbaro!

⸻⸻Lo sé, pero no tienes nada que temer… Hoy está tranquilo, de verdad. Ya sabes que él…

⸻⸻¡Cubillo! ¿cómo qué no tengo nada que temer? ¿Acaso no recuerdas la que preparó aquel día…? ¡joder…! ¡Él pobre Algeet! Menos mal que ya no estaba con nosotros cuando ocurrió todo aquello. Jamás he visto un comportamiento tan bárbaro, faltar de esa manera el respeto a un artista…. Pero como siempre le reís las gracias, cómo siempre le rodea su cortejo de sanguijuelas, porque eso es lo que son, unos chupasangres a los que les puede la envidia…

⸻⸻¿Pero de qué habláis? ¿qué pasó que no me hayáis contado? ⸻⸻. Preguntó Clarí con intriga, aprovechando una distracción de “E-loy para deshacerse de aquella mano que la incordiaba.

⸻⸻Bueno… ⸻⸻en tono conciliador⸻⸻. Clarí, ya sabes que Tano vive en su propio mundo…

⸻⸻¿Y qué tiene eso de malo? ⸻⸻le interrumpió Clarí⸻⸻ ¿No vivimos así todos? Tú mismo, Cubillo, te paseas por la calle con tu pipa, cuando lo cierto es que ya nadie fuma en pipa, sin embargo, tú lo haces y lo haces porque te gusta sentirte como el comisario Maigret ⸻⸻girándose a hacia “E-loy”, al que rechaza nuevamente cogerle de la mano⸻⸻ ¿y tú? ¿No haces lo mismo tú? como ahora, rodeado de toda esta gente, de tus trabajos… Todos vivimos de nuestros propios sueños, y configuramos el mundo que nos rodea por medio de esa ilusión. Un día despertaremos, sí, despertaremos. Entonces todo habrá desaparecido y si no nos queda un recuerdo, aunque sea un recuerdo superfluo de lo que un día creímos ser, ¡cómo podremos soportarnos a nosotros mismos! ¡cómo! con todo este aburrimiento….

⸻⸻Si, pero… Bueno ¡qué diablos! Yo es que soy artista… ¡Artista!

⸻⸻Pero Clarí ⸻⸻le dijo Cubillo cogiéndola de los hombros⸻⸻ a lo que se refiere “E-loy” es a que todo tiene un límite ¿comprendes? Y lo cierto es que Tano no lo tiene. Nunca lo ha tenido. Aquel día, que tengo que admitir que se sentía especialmente humillado, una amiga le regaló un ejemplar de “Algeet” y…

⸻⸻¿Algeet?

⸻⸻Sí. A ver si me entiendes, me refiero a unos de esos poetas que forman parte del fenómeno “Disfreds”. Los mismos que resucitaron el lenguaje poético a partir los Tweets que hoy se amontonan en los estantes del Fnac… ⸻⸻.Con sus intensos ojos azules clavados en Clarí⸻⸻ Ya sabes que Tano es muy envidioso, que no tiene éxito con nada de lo que escribe. Pues aquel día había bebido mucho, tanto que apenas se tenía en pie y poco más decía que no fueran balbuceos. Poseído por esa locura que acostumbra a liberar conforme se adueña de sí la propia borrachera, dijo que había llegado el momento de emprender una crítica del ejemplar que tenía entre las manos. Llamando en ese momento toda nuestra atención, algo que siempre consigue por medio de la extravagancia, como aquella tarde en la que se fumó un cigarrillo liado con las cabezas de las moscas que capturó a las puertas de la taberna; nos leyó los mismos poemas que proclamaron poeta a “Algeet” durante el recital, pero alargando hasta el ridículo las pausas dramáticas de los versos en los que nuestro poeta se había dejado el corazón…

⸻⸻Si ahí quedara la cosa… Pero sigue, sigue contando… ⸻⸻.Repuso “E-loy” persiguiendo con insistencia los dedos de Clarí.

⸻⸻Entonces le dio por hablar de su nueva propuesta: la inquisición de la literatura. “¡Cómo fundador de esta doctrina!”, decía mientras despedazaba “Toda esa mierda”, que irónicamente se titulaba así el poemario, “sugiero que amputemos las páginas de este engendro como si se trataran de las patas y las antenas de un bicho. Mejor aún, ¡comamos de él! ¡Qué semejante aborto “literario” encuentre un lugar menos apacible en mis entrañas que en la locura del mundo!” dando ejemplo de lo que él mismo decía, empezó por comerse medio libro, y antes de echarlo a las llamas de su mechero, quiso que nosotros también nos comiéramos uno o dos poemas.

⸻⸻Lo que te digo, atributo mío… ¡Un bárbaro!

⸻⸻Pues a mí me parece gracioso. ¿Qué queréis que os diga? Esos “twitteros” le toman el pelo a toda la gente. Ellos tienen la culpa de que el mundo editorial sea en su mayoría un fraude. Ya no importa la calidad de una obra, cualquier cosa es aceptable si puede venderse. No importa cuánto se haya trabajado en algo, muchas veces es cuestión de publicar un post con cuatro frases de autoayuda para que el diario mediocre de un hípster en Facebook se convierta en toda una celebridad literaria. Claro que para justificar toda esa falta de talento les basta con recurrir a argumentos como los de la envidia, “¡Cuanta envidia se nos tiene a los Disfreds!” dicen, mientras dan charlas en cafés sin tener idea de lo qué hablan y se codean con los editores que se llenan los bolsillos a costa de sus fracasos como poetas y sus éxitos como idiotas.

⸻⸻Lo cual no tiene ningún inconveniente ⸻⸻le contestó Cubillo⸻⸻ debemos de aceptar el mundo en el que vivimos. Lo demás no resulta pragmático, Clarí. Los nuevos tiempos están condenados a rivalizar con aquellos que les precedieron, para bien o para mal, hoy en día el formato que desea el lector es bien distinto.

⸻⸻No te falta razón, pero cuando se les sube a la cabeza… cuando se pavonean de esa forma ¿no crees que alguien debiera ponerles en su lugar? Seguro que esa crítica levantó más de una carcajada… Además, en esta sociedad hipócrita, ¿no dice Tano que la transgresión tiene esa función de desenmascarar?

⸻⸻¡Pero todo tiene un límite! ¿Te vas a poner a defender ahora a ese… larguiruchón con forma de subordinada? ¡Clarí! ⸻⸻.Repuso “E-loy” tenso, temiendo que su precioso atributo pasara a formar parte de otro predicado.

⸻⸻Eso es lo que pasa ⸻⸻y dándole una manotada⸻⸻ ¡deja ya de cogerme de la mano! ¡me pone nerviosa…! Si pensáis que todo tiene un límite ¿no es, en realidad, que os sentís limitados…? oh… ¡Yo también necesito una copa, caray!

Se dispersan. A “E-loy” le llama la coordinadora, una vieja gorda con forma de calabaza mochada que enseguida le aprieta contra su pecho y le felicita por la exposición. Acto seguido le presenta al director de la “Uva del Norte” al que accede posar para una fotografía con una de las botellas de su excelente champán. La exposición se va animado, la gente está muy entretenida haciendo alarde de sus incontables conocimientos estéticos, zumbando de un lado a otro como moscas por una cocina lúgubre mientras comentan los cuadros, las esculturas y las fotografías del artista. Algunos los hay que han optado por documentar exhaustivamente su visita y no pierden la ocasión de hacerse selfis para demostrar a sus cuatrocientos mil amigos de Facebook lo que les interesa la Transneometapoesis. Cubillo aprovecha para ir en busca de aventuras. Como no es muy propenso a valerse de las redes sociales para enamorarse, prefiere llamar la atención de las mujeres empleando mecanismos mucho más sofisticados. Una joven guapísima llamó su atención nada más entrar en la Cripta. La joven se encuentra como asustada entre dos de las esculturas del artista, una cuchara y un tenedor hechos de escayola que miden más de dos metros cada uno. El creador de la transneometapoesis ha llamado a este trabajo “Apolo y Dafne”. Nuestro hábil seductor se sitúa a pocos metros de ella y rodeando al tenedor la sorprende por la izquierda. No dice nada, apenas sí la mira, tan solo desenfunda su pipa y comienza a darle largos calos que exhala en forma de anillos.

Sigamos. Tano y sapito se han detenido ante la sección de cuadros, uno de ellos les ha llamado particularmente la atención. Se trata de un marco de dos por tres metros de longitud que lleva el singular nombre de “Esmegma galáctico”. Consiste en un fondo negro sobre el que nuestro original artista ha salpicado con frenesí el fruto de su paciencia. En una etiqueta situada en el margen derecho puede leerse la siguiente aclaración: Ontología. Seis meses sin eyacular.

⸺Éste me gusta ⸺dijo Sapito brincando.

En ese instante un corro de pijas se aproxima junto a nuestros héroes. Tano las sonríe y empuja a sapito a un lado. Está hablando la más natural de todas ellas, la que lleva unas extensiones de medio metro colgándole como crines:

⸻⸻¡Qué monada por favor! Si es que solo hay que ver lo guapo que es su autor para comprender la belleza de sus obras

⸻⸻Ya te digo tía ⸻⸻responde una rubia exageradamente maquillada, incapaz de tapar ese defecto evolutivo que emparentaba su nariz con la familia de los loros⸻⸻. ¡Qué forma tan sutil de reflejar nuestro origen!

⸻⸻¡Ay, que digno él! ¡Me lo como!  ⸻⸻.Apuntó una tercera luchando desesperadamente por arrancarse uno bello negro que amenaza bajo la nariz.

⸻⸻¿Pues sabéis a quién me recuerda? al Polanski ese… ¡igualito! ⸻⸻.Concluye la cuarta. Sin embargo, manifestando sus dudas conforme aproxima sus ojos al cuadro, decide ser precavida y añade⸺⸺ pero puede que solo sea una corazonada…

⸺⸺En nombre de sus ilustrísimas eminencias, ⸺⸺les dice Tano con la sonrisa curvada, que sin duda es la sonrisa del sátiro⸺⸺ concédanme sugerirles, que, si desean ejercer de jueces estéticos, asegúrense antes de llevar gafas. Que yo tenga entendido, la visión de un astigmático no sobrepasa la intuición.

Las pijas no se toman el halago demasiado enserio, la astigmática ni se da por aludida, pero la más humilde de todas, la de la nariz de tucán, responde:

⸺⸺¡Uy, qué amable! ⸺⸺.Echando el pelo hacia atrás con un movimiento de cabeza⸺⸺ ¡tampoco soy para tanto chico!

Por lo demás prosiguen con su chismorreo inoportuno, alborotador, que amenaza con privar a sapito del éxtasis que le inspira el cuadro. Pues ha de saber el lector que nuestro poeta suele experimentar erecciones poderosas cuando contempla obras de arte. Constreñido igual que los higos cuando se secan, asomando de forma repentina su cabeza bajo una de las faldas, exclama:

⸻⸻¡Volvé al inmundo establo jacas del que ohs jabéi salío!

⸺⸺¡Ah! ¡tía! ¡un tubérculo! ⸺⸺.Chilla aterrorizada la astigmática.

Acto seguido, resguardándose entre las piernas de su amigo, a las que se aferra como a sólidas columnas, con vehemencia:

⸺⸺¡Eheeeengaaa a pastáaa!

Todas se sobresaltan más por el aspecto de sapito que por sus insultos, excepto la del maquillaje que suelta un graznido. A la de las crines se le escapa un pedo, una tercera le abofetea. Pero sapito, que es incapaz de doblegar su ira, acaba por jurar asesinarlas brutalmente en su próximo poema si es que no se apartan. Asustadas ante la perspectiva de una muerte semejante huyen despavoridas y desaparecen. Lo cierto es que sapito no entiende mucho de mujeres, él mismo solía decir que la única forma que conocía de hacer el amor a una mujer era a través de sus poemas.

El siguiente cuadro lleva por título “Yo no hablo de crepúsculos ni de mujeres recortadas por la lánguida línea del horizonte”. Sus dimensiones son de tres metros de largo por seis centímetros de ancho. Un trazo violeta recorría de un extremo a otro la longitud del marco.

⸻⸻ ¡Ya empezamos!  ⸻⸻dando un sorbo al champán⸻⸻ dime tú, sapito, qué tiene esto de artístico… Si acaso el nombre. Dime si no se está riendo de nosotros este imbécil. No me gusta la gente que no tiene apetito artístico, tampoco esos seniles academicistas viejos como muebles, aun así, si tuviera que elegir, prefiero sus dogmas de alacrán consumido a una tomadura de pelo semejante. ¿Quiere retarme…?  Verás cómo se lo arreglo… ⸻⸻hurgándose en la nariz⸻⸻ ¡hala! ¿Qué piensas? Dicen que Urano se ve así cuando luce en el horizonte, verde como este moco.

⸻⸻¡Jaja! ¡Eh! ¿A qué saco de mih jádentro un gapo de eso que me salen con pulpa y tó? ¡Verá que hasta le pinto la vía láctea!

El tercer cuadro con que nuestro autor pretende homenajear el mundo de las bellas artes se llama “Andrómaca a lomos de un cocodrilo”. Se trata de una obra de cuatro por cuatro metros dividida en cuatro partes. Por el grosor del trazo se podría decir que hubiera empleado una mopa. Las cuatro composiciones eran muy parecidas entre sí. Sobre un fondo claro los protagonistas eran siempre los mismos: tres líneas rosas bastaban a este artista para pintar la divina figura de Andrómaca, a la que representaba siempre cabalgando sobre una masa verdinegra que muy remotamente podría hacernos pensar en un cocodrilo. Dos argentinos se aproximan desde el fondo manteniendo una acalorada discusión. Tras la experiencia frustrada, trágica, de sendos matrimonios, los dos habían optado por deshacerse de los lazos conyugales que les oprimían. Los enamorados se habían convertido al “misogismo”, convencidos de que el verdadero amor solo era posible entre hombres. Aunque a juzgar por la conversación, no parecían compartir el mismo gusto por la transneometapoesis. Mientras uno de ellos ceba un mate, el más alto de los dos, que no entiende la falta de sensibilidad artística en su compañero y que se encuentra anonadado ante la visión de aquel “Caballo hectóreo” de áureas proporciones, le dice:

⸺⸺¡Ay ché!  ¡Pero qué lindo! ¿imaginás, con esto colgado por la hacienda? ¡ay, vividor! ⸺⸺entonando una canción de Zambayonny⸺⸺ si los caballos muñeca, te vieran cabalgando, ahí no más se cortaban la pierna

⸺⸺¡No jadés pelotúudo! ¡le venís a tu vieja con esto y le da otro infáarto! ⸺⸺sorbiendo el mate⸺⸺ ¿Cuánto pensás garpar?

⸺⸺¡Lo que haga falta, ché! ¡Lo que haga falta! ⸺⸺pasando una mano por la pintura⸺⸺ ¡qué me siento embrujado, ché!

⸺⸺¡Por las remil porongas Balín! ¿vos querés joderme con semejante pendejada?

⸺⸺¡Por la concha de las guarangas! ¡Esto es arte boludo! ⸺⸺retomando la canción⸺⸺ tu infiel cabalgata, me cura y me mata

⸺⸺¡Pero vos te arruinás! ¡Qué esto es montón de mierda carajo!

Siguiendo la serie de cuadros, cada cual más inverosímil, llegan finalmente al que cierra la colección. Se trata de un coloso de seis metros de alto por dos de ancho. A causa de su complejidad está dividido en dos partes. En la primera se nos muestran tres figuras geométricas: una pirámide, un cubo y un octaedro. El arco de una bóveda envuelve las tres figuras sobre las que incide parcialmente la luz que proyecta una antorcha situada en lo más alto. Las partes de las figuras que están bajo la influencia de la luz resplandecen gracias a la purpurina. Señal de que nuestro autor quiere manifestar la influencia que el “Infrarrealismo” ha dejado en su pintura. La segunda, que ocupa la mayor parte del cuadro, está compuesta por un conjunto de siluetas donde no queda muy claro la naturaleza del objeto que representan. Además, los trazos de estas figuras se vuelven más inestables conforme se avanza en el espacio hasta prácticamente desaparecer, como si el propio artista se hubiera difuminado antes de abarcar la totalidad del cuadro. La obra se titula: “Jamás saldré de la caverna”.

⸻⸻¡Será gilipollas! ⸻⸻.Exclamó Tano vuelto en cólera.

⸻⸻¿Eh o no eh vanidá? Cubillo tiene que vé esto…

Aparece “E-loy” agarrado del brazo por la coordinadora.

⸻⸻¡Sagaz!¡Sublime! ¡Coetáneo! ⸻⸻chilla la vieja loca.

⸻⸻Es un buen cuadro… ⸻⸻dijo “E-loy” contemplando su obra satisfecho y desprendiendo ciertos aires de arrogancia⸻⸻ ¿Te gusta, Tano? Tú que eres filósofo deberás apreciar como ningún otro el trabajo que hay detrás de esta obra maestra.

⸻⸻Si Platón te viera, hijo mío… ⸻⸻dice la coordinadora acariciando con sus dedos rollizos el torso del artista⸻⸻ no habría tenido más discípulos en toda la Academia.

⸻⸻Sí, desde luego, jamás se le ha interpretado mejor “E-loy”. ¡Con qué agudeza has captado su dialéctica! ¡Qué combinación de astros habrá inspirado semejante obra! ⸻⸻dirigiéndose a Sapito con la sonrisa torcida⸻⸻ ¡Arrodillémonos Charlie! ¡No cometamos ultraje contra aquel a quién los Dioses parecen haber bendecido!

⸻⸻Si no te gusta me da igual… Acabo de vendérselo a esos argentinos por doce mil euros ⸻⸻apartando el cuello de la lengua húmeda de la coordinadora⸻⸻.  ¡Vámonos Rosi! ¡complemento de régimen! ¡Que ya se yo que donde haya un lexema habrá siempre un morfema que le acompañe!

⸻⸻¡Ay mi bello narciso! ⸻⸻pellizcándole en la mejilla⸻⸻ vamos a ver al director, que quiere inmortalizarte junto a tu “Apolo y Dafne”.

Entre la cuchara y el tenedor, Cubillo prosigue exhalando sus perfectos anillos con forma de humo, que se desgarran sobre la nariz de su víctima igual que nubes por el pico de una montaña. Los ojos de la ninfa se han puesto colorados, si bien no logra convertirse en laurel, siente que se ahoga en aquel “Peneo” de interminables polisílabos con que nuestro enamorado ansía encadenarla. Como el intento de seducir a la ninfa por medio de sus prodigiosos conocimientos acerca de los altibajos en la vida y obra de Bernini ⸺⸺nunca mejor resumidos por el fundador de la transneometapoesis⸺⸺ no están dando los buenos resultados que esperaba, decide arriesgarlo todo empleando el último de sus recursos: una reflexión personal (muy elogiada por él mismo) acerca de por qué el hecho de instalar un metro en Pucela es una idea abocada al fracaso. Como la chica resulta ser también de Pucela, contra todo pronóstico, la conversación acaba por interesarle muchísimo, y como en el fondo todo depende de la forma en que se entre, la bella Dafne termina por rendirse ante los encantos de este Apolo enciclopédico.

Al pasar frente al “Apolo y Dafne”, llegando a la sección de las esculturas, Sapito tropieza con un ladrillo, y de no haber sido por los reflejos de Tano, que le agarra rápidamente de los pelos, el poeta se hubiera descoyuntado contra el mito haciéndolo pedazos.

⸺⸺¡Mierda! ¿Pero qué hace páquí un ladrillo? ¡Casi me entallo la escayola! ¡hiup!

⸺⸺¡Calla! ⸺⸺dijo Tano señalando con un dedo⸺⸺ es mucho más que eso, fíjate, se trata de una escultura.

Efectivamente, nuestros héroes se encuentran nada menos que ante “Grieta-7”. Una obra impregnada de crítica social con la que “E-loy” pretende incitar al espectador a que reflexione sobre los “poros y las grietas” que fracturan los cimientos de la sociedad. La nota en la parte izquierda aclara la enrevesada metáfora de esta singular escultura. Las obras que circundan al ladrillo persiguen la misma temática, todas ellas denuncian la falta de escrúpulos y el escaso diálogo entre los propios ciudadanos. Otro ejemplo de esta crítica lo encontramos en “Antropos de celuloide” una escultura que representa a varios maniquís descuajaringados. Sin embargo, quizás, como el propio artista dice, la obra que expresa en mayor grado el fenómeno de la reivindicación es “La rebelión de los brócolis”. Pero el hecho de emplear material biológico para esta escultura siembra por unos instantes la discordia entre los espectadores. Desde el sector vegeta-fílico, que protesta contra el empleo de hortalizas en obras de arte; se escucha decir:

⸺⸺¡Asesino! ¡monstruo despiadado! ¡esto no es arte, es tortura vegetal!

⸺⸺¡Demagogias carnívoras! ⸺⸺ladran iracundos los veganos del GLM.

Los vegetarianos, que eran un poco más reservados, pues en su dieta también incluían pescado, huevos y demás derivados de animales, piensan que la verdadera provocación se encuentra en el origen transgénico de la hortaliza, pues aquel brócoli no tenía nada que ver con los que adquirían en sus mercados “Eco”. Finalmente, los animalistas, más hipócritas si cabe que estos últimos, pues aún considerando que los animales debían de tener los mismos derechos no por ello dejaban de comérselos o incluso de tenerlos como mascotas, a las que encierran en jaulas o castran para que “estén sanas y tranquilas”. Pero más incoherente resulta el hecho de que encima les consideren compañeros, compañeros que emplean para llenar su soledad como ser humano cuidándose mucho de mantenerlos bajo la protección de una correa para el resto de sus días. Estos también arremeten contra el artista, descargando sobre él la ira que no se guardan para ellos mismos.

Pero cuando “Eloy”, que se presenta ante la multitud cogido de un brazo por Rosí y cargando en el otro con la botella de champán, con mirada desafiante les explica el incalculable valor simbólico de la obra, así como el laborioso trabajo conceptual que se oculta tras ese brócoli radiactivo, la muchedumbre, seducida por aquella profecía incomprensible, avergonzada además por la crítica sin fundamento, termina por ahogar el discurso del artista colmándole de elogios impensables.

Ante semejante espectáculo, Tano se lleva las manos a la cabeza como Edipo. Peculiaridad dramática de la que le gusta jactarse, pero actitud que debiéramos vincular antes con la psicología conformista que con la excelsitud de las verdaderas tragedias. Sin dar crédito de la facilidad con que la humanidad retrocede al estado más absurdo de su condición, le dice a Sapito:

⸺⸺Retén en tu memoria este momento en el que la sociedad a la que pertenecemos se hunde para siempre. ¡Atajo de ineptos! ¡moralistas de parvulario! ¡ganado de dementes a los que se arroja el heno de la elocuencia! Nacieron con el único propósito de ser esclavos y ya no puedo sentir compasión por ellos. Estos seres de sentimentalismo irrisorio han convertido el espíritu de la libertad en el yugo que aprisiona sus instintos desleales, creen erradicar el mal que gobierna el mundo mediante esa utopía de pradera que proclama la igualdad de derechos.  Durante un tiempo pensé que la única forma de sobrevivir entre aquellos que me rodean era esa de poner del revés sus patéticas concepciones, que al reducir sus ídolos a barro y estiércol les haría despertar. ¡Que el bizarrismo ⸺⸺cerrando un puño sobre el pecho⸺⸺ como un espejo donde se reflejara la verdad, pondría al descubierto la contradicción de sus ideas! ⸺⸺con pesadumbre⸺⸺. ¡Qué equivocado estaba! ¡ahora soy incapaz de creer en la pedagogía! me siento como la lombriz que deambula entre la materia descompuesta… Me hago viejo, sapito, muy viejo, tan viejo que todo en mí ha caducado, empezando por la paciencia. Cuando la planta está muy enferma no es posible una regeneración. ¡Debemos cortar por lo sano! ¡Arrancar el tallo de raíz!

⸺⸺¡hiup! ¡Sabotahée! ⸺⸺.Dijo nuestro pequeño héroe brincando sobre el ladrillo de la sociedad volviéndolo añicos.

⸺⸺¡Eso es sapito! ¡solo nos queda el sabotaje! ¡declaremos la guerra sin término a todas las ideas modernas que ha generado la impotente democracia! La soledad se ha vuelto privilegio de unos pocos, de aquellos que aman la vida por encima de la compasión, y de los que creemos que la naturaleza ha depositado su vigorosa energía en todo lo violento, cruel, malvado y terrible cuanto existe en el mundo.

⸺⸺¡Máh allá del bié y del má! ⸺⸺.Exclamó Charlie.

Tras esta inyección de optimismo, el ánimo de nuestros héroes solo podría ser comparado al de nuestro legendario Don Quijote, que, a pesar de innumerables derrotas, jamás estuvieron tan decididos a salvar el mundo de molinos y transneometapoesis. Deseando poner en práctica la los postulados de su fe, pasan de las esculturas polémicas a aquellas que difamaban al espíritu y la filosofía. La siguiente escultura lleva por título: “Yo el Apóstata”. En el interior de un tarro de vidrio yace partida a la mitad el cuerpo de Jesús, la hostia se la disputan una docena de hormigas. La nota aclaratoria explica lo siguiente: La religión cristiana es comparable a la escasa perspectiva de los cuadros antiguos. El ojo del artista tiene que posarse en el horizonte de lo contemporáneo. ¡Olvidemos a los viejos Dioses!

⸺⸺Si bien él es un apóstata, la brisa herética que horada los cimientos de la estética tradicional, entonces seré yo el apóstol que la restituya ⸺percatándose de que nadie le viera, profana con sus dedos el “santifico” tarro⸺. ¿Qué sería del mundo, sapito, sin conservadores como nosotros…? Hoy más que nunca debemos mantenernos fieles a los principios… ⸺⸺.Diciendo esto se mete a Dios en la boca. Terminando de masticar las hormigas que le pellizcan la lengua, continúa⸺⸺ ¡De niño me gustaba comer hormigas! En verdad saben cómo el queso podrido.

Sapito le responde con una mueca que delata asco sincero, pues de todos los enemigos que tiene entre la gastronomía (que son muchísimos) sin duda es el queso al que más detesta. Siguen. La escultura “Obras de Hegel” consiste en un conjunto de pergaminos que el artista ha enrollado con forma de embutido. Se dividen en: espíritu objetivo, espíritu subjetivo y espíritu absoluto. Aunque Tano siente la misma aberración por Hegel que sapito por los lácteos fermentados, la manera en que el pedante entusiasta de la morfosintaxis ha echado por la borda tantos años de estudio consagrado, le incita nuevamente a cometer más travesuras.

⸺⸺Verás que yo soy, sapito, partidario incondicional de Schopenhauer ⸺⸺prendiendo el mechero, exclama⸺⸺. ¡Reconciliemos a ambos filósofos con el fuego de Heráclito!

Pero ante la rapidez con que arde Hegel, sapito opta por apagar las llamas vertiendo los restos de champán que aún conservaba en su copa. Como la locura de su amigo comienza a desbordarse, le persuade con delicadeza (siempre conviene no llevarle la contraria a un loco) de que pasen a la sección de cerámica:

⸺¡Hiup! Estoy jartito del verbo ⸺señalando a “E-loy” que seguía disertando sobre la naturaleza polémica de sus trabajos⸺. y tambiée del espíritu ese. ¿Póh qué hay má interesante que la materia? Quiero ver la cerámica, vamo.

Sapito sabe lo que dice, la materia es algo mundanal que pertenece a los sentidos. Él sabe lo mucho que deseaba hacer de la poesía algo mundano. ¿No lo probó así con un punto? Las palabras vuelan como pájaros que huyen de la tierra, pero los puntos se quedan ahí para siempre, como las cicatrices, como las carencias que retroalimentan su inspiración creativa.

Las esculturas con cerámica son especialmente reveladoras. Cansado de la hipocresía, de una realidad donde las apariencias y los disfraces han llegado a sustituir la auténtica carne de nuestra alma, parece que el artista al fin se reconcilia consigo mismo hallando refugio en lo más recóndito de su ser. Nuestros héroes se aproximan a su “yo” más profundo, un “yo” libre y despreocupado que ya no entiende de abstracciones y categorías gramaticales. Es sin duda el “yo” que se forja en el crisol de la transneometapoesis. Anhelos del ser anónimo” es el nombre con que el artista ha bautizado la siguiente colección. En todas ellas podemos apreciar como sus manos han ido fraguando esos anhelos del inconsciente, emergiendo de lo más soterrado de su ser. Lo más característico es la forma fálica en la que culminan. La mayoría se presentan fuertes, vigorosos, duros como el material del que están fabricados. Otros en cambio yacen torcidos, impotentes, como desolados. Extensas aclaraciones sobre estos churros de barro jalonan las esculturas ofreciendo todo tipo de detalles sobre las fantasías y los deseos más perversos del artista. Acaso persiguiera desnudarse ante el público al mismo tiempo que se sinceraba consigo mismo.

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