Vacío

Qué daño tan grande me hiciste

que sobrepasó mi piel

haciéndome insignificante

penetrando en mi ser.

 

Pelusa molesta del ombligo,

ignorante en el trabajo,

necio, tonto e inútil.

Despojando mi luz,

destrozada a pedazos.

 

Con cada bocanada de palabras

que taladran mi mente,

creando un gran pesar

que tras la jornada porto

como Atlas el mundo.

Del cual, el mío,

se va quebrando bajo mis dedos,

tornándose en polvo,

convirtiéndome en cenizas,

obligándome a tener que emerger

de estas, con cada nuevo día.

Capea

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