LA RECALCADA CAJETA DE LA LORA

Con solo nombrarte
recuerdo un orto bien podrido,
como muchos otros ortos que muy mal me han caído.
Pero en este caso me huele peor,
pues ahora acechas a mi alrededor.

Y aunque sé que es repugnante tu desgaste,
tu pellejo
y tu mal olor,
mi cosecha está en peligro
y mi confianza
se va haciendo más pequeña,
a tu favor.

Y comprendo que la concha de tu madre
sea muy grande y eso sea familiar.
Pero a mí no me interesa,
ya lo sabes,
que tu vida sea un desastre, eso no es grave,
pues a mí la mía me incumbe mucho más.

Date cuenta que se suma la existencia
de otro insecto habitual
que interrumpe mi camino día a día
y que en cólera me hace entrar.

Y es difícil explicarte
la situación tan concreta
que me hizo empezar a odiarte
y a pensarte tan cabestra.

Que seas rata u ortejo
me produce indiferencia,
pero lo que no soporto
es el hedor que cuando te marchas dejas.

Calandras

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